La importancia de la pedagogía explicada a través de Montessori y otros métodos

Podríamos decir que la pedagogía es la madre de todas las ciencias y disciplinas que involucran a la educación. Y al hablar de la madre de todas las ciencias, tenemos que mencionar a la filosofía. Remitámonos a Kant (1724 – 1804), ese gran referente y optimista ilustrado, y a su planteo de que el hombre es lo que la educación hace de él, y no sólo como individuo, ya que al ir más allá, la educación configura un papel primordial en la instrucción y formación de la especie humana en su conjunto. El fenómeno educativo fue, es y será centro de debate y controversia en toda la sociedad, en coincidencia o discrepancia con Kant.

Mejor navega quien tiene buen viento, que quien lo hace con mucho aliento

Al reflexionar sobre educación, estamos haciendo pedagogía; transitar senderos de otras consideraciones -especialmente aquellas que conciernen a lo que sucede dentro de las aulas-, y como disciplina, reconociendo allí las cuestiones de todos los días e identificando problemas profundos y complejos. De eso se trata la pedagogía.

Claro que la pedagogía no tiene una aplicación práctica inmediata tal como la didáctica, pero al igual que los viejos marineros que debieron estudiar el cielo para orientarse en el mar, un buen docente necesita conocer las prácticas pedagógicas actuales para formar opiniones fundadas acerca de las diversas problemáticas de la educación. Una de las prácticas pedagógicas más recurrentes es la necesidad de explorar en profundidad preguntas que parecen sencillas, pero que tienen vasta solidez y rigurosa formulación.

Esa necesidad que poseen los niños de orientarse en el mundo está claramente liderada por el proceso de escolarización, y siempre va a ser mejor conducida por docentes, que con su capacidad crítica y reflexiva conocen el más vasto horizonte para abrir nuevas puertas y caminos en los laberintos de la vida cotidiana. Conocer los vientos y saber usarlos, fue lo que permitió a nuestros antepasados viajar y conquistar nuevos horizontes.

Zapatero a tus zapatos; ¿maestro a tu salón?

Ser educador es bastante más que dar una clase en un salón o en una pantalla, eso está fuera de discusión. El asunto comienza a complejizarse con la irrupción de las nuevas pedagogías que está claro que vinieron para quedarse, y aunque algunas pareciera que son una novedad, cuentan con más de 100 años de aplicación.

Los métodos Waldorf, Reggio Emilia y Montessori destacan entre los más utilizados. Y muchas veces entremezclados, sin un nombre específico y dependiendo del proyecto, están generando claros y profundos cambios en nuestras aulas; la libertad y multiplicidad de opciones al escoger, junto al proceso personal del alumno transformándose en su propio maestro, son las principales características comunes.

Algunos de los cambios

  • Trabajo por proyectos, con el involucramiento de los alumnos
  • Importancia de conceptos como Flipped Classroom (Aula Invertida), robótica y gamificación, entre otros
  • Alumnos protagonistas y trabajos por indagación (aprender haciendo)
  • Aulas comunitarias con edades diversas
  • Autoevaluación y coevaluación, sin exámenes
  • Uso de espacios abiertos, sin escritorios ni pupitres
  • Uso de nuevas tecnologías
  • Trabajo en comunidad involucrando a los padres
  • Uso de materiales didácticos y convivencia de varios docentes a la vez
  • Formación permanente de los educadores

Siendo parte de un proceso que cada día crece con más fuerza y obtiene grandes resultados, es hora de ajustarse los zapatos y reacomodar el salón.

María Montessori, una pionera

Cuando en enero de 1907 abrió la “Casa dei Bambini” en el humilde barrio de San Lorenzo en Roma, María Montessori (1870 – 1952) quizás no imaginó las repercusiones que este hecho y esa experiencia tendrían en el mundo entero más de 100 años después. Veamos que nos decía:

«El niño, con su enorme potencial físico e intelectual, es un milagro frente a nosotros. Este hecho debe ser transmitido a todos los padres, educadores y personas interesadas en niños, porque la educación desde el comienzo de la vida podría cambiar verdaderamente el presente y futuro de la sociedad. Tenemos que tener claro, eso sí, que el desarrollo del potencial humano no está determinado por nosotros. Solo podemos servir al desarrollo del niño, pues este se realiza en un espacio en el que hay leyes que rigen el funcionamiento de cada ser humano y cada desarrollo tiene que estar en armonía con todo el mundo que nos rodea y con todo el universo.» (María Montessori, 1912)

“…Cada ser humano y cada desarrollo tiene que estar en armonía con el mundo que nos rodea”; he aquí una de las tantas respuestas de por qué es importante la pedagogía.

 

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