Rutinas y destrezas de pensamiento: más que enseñar, enseñar a pensar

No puedo enseñar nada a nadie. Solo puedo hacerles pensar.

Sócrates

Esta máxima atribuida a Sócrates (470 a.C. – 399 a.C.) tiene más de 2000 años, sin embargo, docentes del mundo entero continúan investigando sobre cómo hacer pensar a sus alumnos y el proceso que implica.

En la actualidad, y tras varias décadas de numerosas y valiosas experiencias e investigaciones, se ha ahondado con entrenamiento y dedicación en encontrar herramientas o estrategias que favorezcan el pensamiento. Sin duda, los alumnos aprenden “cosas”, pero a menudo y con el ritmo de información que nos rodea, esas “cosas” no son necesariamente lo que el docente buscaba que aprendieran. Las nuevas generaciones poseen una gran permeabilidad al conocimiento; se mueven como “perico por su casa” cuando hablamos de tecnología. Aprenden sin importarles lo que el docente quiere enseñar y eso no va a cambiar; de todos modos, es posible incidir en forma directa en la adquisición del saber, y para ello he aquí una herramienta.

Las rutinas de pensamiento son patrones sencillos de pensamiento que pueden ser utilizados una y otra vez, hasta convertirse en parte del aprendizaje de la asignatura misma.

Perkins

Investigaciones llevadas a cabo entre los años 80 y 90 por parte de Feuertein, Sternberg, Glatthorn y Baron, Goleman y Perkins encuentran entre personas destacadas en diversas actividades como ventas, mecánica, ciencia, arte, familia, deportes o matemáticas, denominadores comunes en la conducta inteligente y el pensamiento eficaz; estos son en parte los que ilustran el modo de aprender y su directa relación con el modo de procesar el aprendizaje.

Una rutina es aquello que se hace sin vacilar luego de adquirir el hábito. En el mundo del deporte son ampliamente difundidas para una apropiada formación. Las rutinas de pensamiento son parte del entrenamiento que reciben los alumnos para desarrollar con mayor potencial sus capacidades; permiten la generación de pensamientos, estimulan el razonamiento y ponderan la reflexión. Logran hacer visible el pensamiento con mayor involucramiento en la búsqueda de soluciones a los distintos retos. Tienen una amplia evolución y varios años de aplicación con excelentes resultados, y ayudan a desarrollar las habilidades al pensar, estimulando el espíritu crítico y favoreciendo la avidez del conocimiento. 

Algunas de sus características más destacadas son las siguientes:

  • Son fáciles de aprender y de enseñar.
  • Logran la capacidad de ayudar al alumno a enfrentarse a diversos problemas y persistir en la búsqueda de una solución.
  • Son fáciles de aplicar, ya que contienen pocos pasos a seguir.
  • Trabajan con metas y despiertan pensamientos concretos.
  • Deben usarse repetidamente a los efectos de lograr una apropiación natural para razonar y trabajar los contenidos curriculares.
  • Tienen la versatilidad de poder usarse en cualquier asignatura.
  • Se pueden aplicar en todos los niveles educativos, ya que tienen su adaptación por edad.

Implementar el desarrollo de las rutinas y destrezas del pensamiento en el aula es un gran desafío, pero sobre todo una gran oportunidad para el docente; brinda la posibilidad de trabajar con un proyecto orientado por secuencias, permitiendo el desarrollo de un pensamiento profundo y eficaz en los alumnos, donde los distintos procesos tanto de protocolización como de documentación se puedan hacer con la incorporación de varias herramientas digitales para lograr un alumno pensante y más aún, un aula pensante.

El curso Rutinas y Destrezas de Pensamiento brinda conocimientos en diversos aspectos, como ser desde el uso del lenguaje de la clase y la posibilidad de que su documentación nos permite obtener una rúbrica que ayude a una mejor interpretación y a un uso eficaz de su razonamiento, hasta la incorporación de hábitos saludables como el manejo del error y la impulsividad, la constancia, la utilización del conocimiento previo, la creatividad y el humor.

He aquí una llave que esperamos les permita abrir no solo las puertas del pensamiento de sus alumnos con diversos soportes (organizadores gráficos y digitales, mapas, etc.), sino múltiples puertas a todos y cada uno de los docentes que realizan el curso, para ayudarlos a «hacer pensar», generando hábitos que posibiliten disfrutar de un aprendizaje para toda la vida.